El jueves retornó al país el Canciller Rodolfo Nin Novoa de una gira oficial de trabajo que se inició en Egipto, continuó en Israel y la visita a la Autoridad Nacional Palestina en Ramallah y culminó en Francia.
Tuvimos la oportunidad de conversar con él a lo largo de la visita y de ir recabando sus declaraciones, pero el texto que aquí reproducimos, es un resumen de sus impresiones tal cual las compartió con nosotros al finalizar el viaje a Israel, el primero que realizó en su vida, y no sólo como Canciller.
Viajó acompañado de su señora esposa Patricia Damiani y del Embajador Enrique Loedel, Director General para Asuntos Políticos en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Durante la visita a Israel lo acompañaron también el Embajador de Uruguay en Israel Néstor Alejandro Rosa y el Cónsul Giancarlo Ghibaudi, así como también la Embajadora de Israel en Uruguay Nina Ben-Ami .Cuando visitó Ramallah, del lado palestino, fue acompañado por el Embajador uruguayo en Palestina Enrique Ribeiro.
A todo nivel cabe resumir la visita en términos más que positivos, desde la parte simbólica y protocolar hasta los aspectos concretos de temas abordados que pueden aportar significativamente a Uruguay.
Ministro, comencemos con una pregunta muy general, ¿cómo resumiría usted lo que significó para Uruguay, para la relación bilateral con Israel, esta visita?
Fue muy positiva, me parece. Creo que la posibilidad de haber conversado con el Primer Ministro Benjamín Netanyahu, con la vicecanciller Tzipi Hotovely, con el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural Uri Ariel –además de ver otras cosas, pero los menciono a ellos desde el punto de vista político– fue muy importante. Esto no sólo confirma la vieja y tradicional amistad que hay entre Uruguay e Israel, sino que además nos permite hablar con franqueza sobre los temas que a todos nos preocupan. Que son: la seguridad de Israel, la paz en el Medio Oriente, la posibilidad de una convivencia en paz entre los estados de Israel y de Palestina, ¿no? Así que para nosotros fue muy importante porque pudimos hacer lo mismo también del otro lado y pusimos nuestra mejor voluntad y disposición para que pueda haber un diálogo, que creo que es imprescindible, necesario, sobre todo para el desarrollo de los pueblos. Desde esa lógica me parece que era una visita que era necesario hacer, que fue en el marco de una gira además por Medio Oriente, que también incluyó Egipto, porque Egipto también es un país muy importante para la estabilidad de esa zona. Vinimos muy satisfechos, sin ningún lugar a dudas.
Más allá del buen diálogo a nivel político ¿hay también un resultado que arroja algo práctico para Uruguay? Me supongo que lo del ministro de Agricultura, que fue un encuentro extenso, puede traducirse en adelante en algo muy concreto.
Sí, exactamente. Israel está abriendo su mercado [y se abre] la posibilidad de empezar a llevar carne refrigerada, no solamente congelada. En fin, posibilidades hay muchas. Ellos necesitan ese alimento, nosotros estamos en condiciones de proveerlo, de manera que fue muy auspicioso. Inclusive tuvimos una conversación casi simultánea entre el ministro y nuestro ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca Tabaré Aguerre, a quien llamamos por teléfono en la reunión, para ver si podía concretar una visita a ese país. Va a quedar para los primeros meses de 2017 –eso lo definirá el propio ministro de Agricultura no yo–. Realmente fue muy importante también desde el punto de vista comercial porque firmamos un acuerdo de cooperación aduanera, que es también uno de los factores que hacen a la posibilidad de intensificar y agilizar el comercio y no ponerle trabas. Así que también desde ese punto de vista fue muy importante.
En el tema de la seguridad y la paz, que yo pienso podemos llamar también de las discusiones Israel y Palestina, ¿usted diría que se va más optimista o más preocupado de lo que vino? O quizás ambas cosas…
No, yo me voy optimista. Creo que cada vez más existe en la región la necesidad de que haya paz, de ver menos armas en la calle, de ver más seguridad. Yo me sentí muy seguro, quiero decirlo con toda franqueza. La verdad que nunca sentí ninguna sensación de inseguridad, estuve cerca de la Franja de Gaza inclusive. Me voy optimista porque hay dos cosas que me parece que son importantes: una es el hecho de que Israel quiera hablar bilateralmente con Palestina, y Palestina quiere más bien hacer una cosa un poco más amplia –no sólo bilateral-. Pero hubo una definición del presidente Mahmud Abbas, que me la dijo con toda claridad y fuerza: están en contra del terrorismo, y yo creo que Palestina para ser un estado pleno tiene que controlar el terrorismo. E Israel tiene que hacer algunas cosas también, en el tema de los asentamientos o de las colonias hay que hacer un parate por lo menos, para poder tener condiciones mínimas de diálogo. Si Uruguay puede ayudar, ayuda, y si no es necesario, apoyará lo que haya que apoyar y estará de acuerdo con lo que resuelvan. A mí me parece que quizás un diálogo entre los dos gobernantes sería muy importante, que los dos gobernantes pudieran hacer una especie de pequeña comisión preliminar para la paz y que después ellos intervinieran en el último momento aprobando o modificando algunas cosas. En fin, hay muchas maneras de poder contribuir para que eso se logre. El Primer Ministro me decía que si uno va en auto media hora, una hora de acá, se podía encontrar con grupo terroristas, que a dos horas con otros más en otro país, que está muy concentrado en esta zona un movimiento terrorista muy complejo y muy difícil y que hace mucho daño. Nosotros respetamos la estrategia de la búsqueda de la paz y de negociaciones que tenga cada país. Y a mí me parece que lo que está faltando es precisamente un acercamiento entre los dos líderes, el de Israel y el de Palestina, para sentarse a conversar, sin pre condiciones y sin preconceptos, que puedan hablar francamente ante todo de la necesidad que tienen ambos pueblos de vivir en paz. Eso es algo a lo que hay que poner el diente. Nosotros no estamos a favor de uno y en contra de otro. Estamos a favor de los dos. Estamos a favor de la generación de un clima de entendimiento y de paz que pueda lograr ese objetivo que a mí tanto me obsesiona, que la gente pueda vivir en paz.
En lo personal, ¿hay un antes y un después de venir a Jerusalem?
Bueno, yo tengo formación católica y la verdad que estar allí en Tierra Santa, en Jerusalem, en la Iglesia en la que está el Gólgota, ver el Santo Sepulcro, andar por el camino de la Vía Crucis, es sin lugar a dudas muy emocionante. A uno le llega mucho… Es parte de una historia de 2.000 años, así que es muy importante para mí haber conocido Jerusalén. Como fue muy importante haber conocido Tel Aviv con todo su empuje, con todo su desarrollo, con toda esa cantidad de oportunidades que parece que hay para la gente, ver sus institutos de investigación, ver sus avances en materia de producción de agua potable por ejemplo. Esas plantas desalinizadoras que le proveen de agua no solamente a Israel sino también a Jordania y también a la propia Palestina. Así que fue una visita que desde ese punto de vista, desde los dos puntos de vista, impactó muchísimo.
¿Diría que hay una diferencia entre la imagen que quizás puede tener un ciudadano promedio del mundo que sabe de esto por televisión o prensa y lo que se ve en el terreno en la realidad, judíos y árabes cruzándose por la calle sin matarse en cada esquina? ¿Es algo que sorprende esa normalidad quizás de la vida diaria?
Sí, porque en realidad la imagen que viene de allá siempre es esa imagen más bien negativa, de los atentados, de la Intifada, del acuchillamiento, del bombardeo, de la ocupación, y me parece que hay una relación allí que puede ser un campo fértil para progresar entre los pueblos. Y los pueblos tienen otra percepción uno del otro y no están enfrentados. Más bien podría haber alguna luz de esperanza en el sentido que los gobiernos cumplen con sus mandatos de proveer de paz a ambas naciones.
Ministro, usted tuvo la oportunidad de conversar con el Dr. Ernesto Lubin, médico uruguayo radicado desde hace décadas en Israel, una figura más que querida y respetada por la comunidad uruguaya, que mantiene un vínculo estrecho no sólo sentimental con Uruguay sino práctico, aportando su experiencia profesional . Él le habló de lo que significa para los uruguayos en Israel su condición de uruguayos. Entiendo que para usted fue una instancia muy emotiva.
Así es. Lo vi con mucha sensibilidad porque la verdad saber que hay 15.000 uruguayos en Israel, como hay 15.000 o 20.000 judíos en Uruguay, y que los uruguayos en realidad sientan a la patria de la manera que la sienten, sobre todo en la formación de los valores que el país les dio, me pareció algo muy significativo. Yo admiro mucho a la gente que, desde hace 20, 30 o 40 años están en otro país y todas las mañanas al levantarse es ir a ver las noticias de Uruguay, para ver cómo está el país, qué está sucediendo. Y además de tener actos concretos de solidaridad con nosotros, con los uruguayos, con sus compatriotas, en momentos de dificultades. La verdad es que es muy emocionante ver ese vínculo casi indestructible que hay en los uruguayos en el exterior con nuestro país.
¿Es cierto que se le escapó una lagrimita ministro o yo vi mal?
…Y bueno…es que uno se va poniendo cada vez más grande y cada vez más sensible, y esas cosas sensibilizan mucho.
El Ministro de Relaciones Exteriores Rodolfo Nin Novoa resume su exitosa visita a Israel
15/Dic/2016
Semanario Hebreo, Ana Jerozolimski